Un huequito en la pared…

Como parte de una evaluación en la Uni, escribí esto… espero les guste…

La vida está llena de pequeños detalles, factores de apariencia insignificante cuyo valor relativo es más grande de lo que aparenta. De esta forma me encuentro aquí, perdido en la absoluta nada de algo que es más de lo que parece ser, con recuerdos que llegan evocados a mi mente por algo irrelevante, parecía estar meditando sobre la inmortalidad del cangrejo, parecía que una serie de revelaciones pasaban a velocidad luz por mi mente en forma de imágenes que tenían un sentir familiar, sentía caricias que no sucedían, sentía miradas acompañadas de bellas sonrisas… la siempre agradable sonrisa de una mujer, posiblemente existan pocas experiencias tan reconfortantes como provocar una sonrisa en una mujer… la mirada aprobatoria de una chica, el tacto sin intención, el tacto con intención de una mano que roza a la otra, sus ojos encontrando los tuyos, y esa sonrisa reproducida un centenar, ¡no!… un millón de veces en mi mente, continúa la ráfaga de imágenes, es mucha información de una sola vez, son muchas fotos, todas hermosas, que contemplo e intento asimilar al mismo tiempo… De pronto… nada… cegadora, privativa nada, absoluta nada… la vuelvo a ver… está muy molesta con alguien de quien se aleja, él va tras ella apresurado, parece olvidar algo, se regresa, mueve un cuadro que hay ante él en la sala, allí tiene un anillo de compromiso, lo toma y corre fuera de la casa, cruza la calle y escucha que llaman a su nombre mientras le alertan que tenga Cuidado… Una gota cae, sólo consigo percibir gotas cayendo sin ritmo aparente, las veo, de los mismos ojos que vi antes, son lágrimas que intentan ser apaciguadas por sus manos… Veo a mi derecha, es el mismo pasillo que vi en mi mente, la calle que se ve más allá de la puerta también, y aparece ella, sí, es ella, veo al frente, tengo el cuadro el cual muevo, así encuentro el huequito en la pared donde guardé el anillo que le ofrecería para nuestro compromiso, aquel factor sorpresa dentro de aquella tonta discusión orquestada por mí, esa mala broma que por cosas de la vida terminó en un accidente del que apenas en este instante me estoy recuperando, todos los recuerdos volvieron a mí, la vi y sólo la quise abrazar, me disculpé con ella no sé cuantas veces, ella felíz comprendió que ya había regresado a mí, pensé un par de segundos y pregunté por la ropa del día del accidente, me dijo que estaba en la maleta con otra ropa, que no la había lavado, así que revisé rápidamente el bolso, encontré el pantalón y ahí estaba, intacto, en el bolsillo donde lo había dejado, – lo siento de verdad, por todo – expliqué – toma, esto es tuyo,  espero no sea muy tarde, ¡Te amo! – Afirmé – ¡yo también Te amo! – Me reafirmó.