El nombre de la rosa

En busca de cine clásico dentro del catálogo de la plataforma Netflix nos encontramos conque las opciones son escasas, pero entre ellas destacó la adaptación de la novela de Húmero Eco protagonizada el James Bond favorito de muchos, y un par de jóvenes talentos quienes poco a poco se irían forjando una carrera dentro del cine hollywoodense, así estuvo esta historia de suspenso.


En épocas del medioevo un fraile Fraciscano, William de Baskerville, es llamado desde una abadía en el norte de Italia para que con su gran experiencia y perspicacia haga su aporte en la investigación que se lleva a cabo sobre la pobreza de Cristo lo que sería crucial para el rumbo de la ideología y la sociedad cristiano-católica en general. Para ello la abadía convocó a un gran equipo en el área investigativa, entre ellos un joven traductor e iluminador de manuscritos.

El joven iluminador es hallado muerto al poco tiempo, y las condiciones en las que fue encontrado sólo generan un mayor misterio, ante tal situación deciden pedir igualmente la ayuda de William de Baskerville quien además es famoso por sus grandes habilidades deductivas para que ayude a resolver este suceso. Ahora, junto a su discípulo se encarga de la investigación del crimen mientras continúa la investigación en la biblioteca de la abadía para verificar ciertos misterios alrededor de la vida del hijo de Dios al mismo tiempo que se llevan a cabo una nueva ola de asesinatos bajo condiciones bastante extrañas ¿estará todo relacionado?

Sobre la película…

Fue un soplo de aire fresco dentro del subgénero de misteriosos asesinos seriales. Ya no se hacen historias como estas, así de sencillo, cuando colocamos la adaptación de esta obra del autor italiano con cualquier otro pseudo clásico moderno las diferencias entre lo auténtico y lo que pertenece al montón se hacen notar. Nos encontramos en primer lugar con una dupla protagonica que rompe con la línea estética de casi cualquier film de los últimos 20 años al menos, así presenciamos al siempre grande Sean Connery haciendo de mentor y guía para un Christian Slater que apenas se acerca a a la mayoría de edad, es decir, en lugar de encontrarnos con el típico protagonista carilindo y su no menos atractivo acompañante, vemos llevando la historia a un hombre bastante mayor junto a un puberto que cae en errores que cualquier otro aprendiz y chamo en general pudo haber caido.

¿El responsable de los crímenes? Esto tampoco estuvo fácil en esta producción de 1986, y el elemento de: el que menos pensamos, no se aplica del todo, aquí descubriríamos al asesino entre pequeños y no tan pequeños detalles, cuando se analiza como se ha trabajado la película nos damos cuenta de que no estaban nada difícil en realidad las pistas que nos dan sobre el responsable, esto me parece genial, el hacernos ver que después de todo no era tan difícil saber quien era.

Sean Connery siempre será un grande, fue bueno verlo nuevamente después de tanto tiempo, desde muy chamo ha sido de mis actores preferidos, aunque ahora lo veo con otros ojos luego de tanta parodia en SNL, Sean es simplemente impecable en sus interpretaciones, su personaje, el encargado de resolver los crímenes que suceden en la abadía con ese aire intelectual se le da muy natural, no creo que sea su mejor papel, pero igual, Sean siempre será genial…

Christian Slater era apenas un chamo de 16 o 17 años y se ve el potencial del que hemos sido testigo en el pasar del tiempo, se que aún le faltaba terreno por recorrer pero aún así hace un gran trabajo, eso sí, Interpreta lo que es, un jovencito aprendiendo una vocación, y como todo chamo tiene momentos en los que ciertos impulsos le ganan, natural y creíble, ojo, no con esto lo quiero desprestigiar, creo que su trabajo estuvo muy bien.

Pero a quien quisiera destacar por encima de todos es a Ron Pearlman, ¡Dioxxx! Este es un actor que el cine hollywoodense ha menos preciado terriblemente, aquí se ve su enorme potencial, es un actor de tablas natural, sencillamente genial, pero el tiempo le ha relegado a otro tipo de personajes, y con esto quiero decir roles que quizás no le permitían lucir su gran capacidad actoral, insisto, lastima que la industria cinematográfica hollywoodense no le ha dado un mejor trato, pero bueno, mientras haya vida siempre existirán oportunidades.

Además del trabajo de Ron sin duda lo que me sigue gustando del filme es ver una pareja protagonica distinta entre tanto estereotipo carilindo que la actualidad cinematográfica suele ofrecer. El joven que aprende en el proceso, que observa, toma nota, cae en la tentación pero no abandona el camino que eligió. El hombre experimentado a quien le encargaron tan delicado caso en desarrollo, quien a su vez tiene la tarea de instruir a este jovencito, quien acepta las cosas como son y aunque vea los errores comprende, hace la observación y al mismo tiempo es el cómplice y amigo que se hace un poco de la vista gorda, pero eso solo una vez.

Realmente me gustó esta película, encuentro super bien hacer un repaso ocasional con la manera en la que se hacía cine en décadas pasadas, además de ver el trabajo de estos grandes actores en sus primeros años, aunque no sea el caso de Sir Sean Connery, una producción que sin lugar a dudas deberían tener en sus listados de pendientes por ver.

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2 comentarios en “El nombre de la rosa”

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